Frente a la ruptura del 35° Encuentro Nacional de Mujeres

 Unirse por la solidaridad femenina contra la mezquindad política

En tiempos de guerras en el mundo y de violencia estatal y social promovida por los gobernantes de turno, la unión solidaria entre mujeres para defender y cuidar la vida de todos es, para nosotras, un compromiso insoslayable. Significa construir ámbitos más libres y seguros fomentando el protagonismo femenino, el apoyo mutuo, la cooperación, el entendimiento entre las mejores personas y la autodefensa frente a los violentos de toda calaña.

La ruptura del histórico Encuentro Nacional de Mujeres representa el espíritu contrario a todo esto. Es un ataque a la unidad de las mujeres en pos de una mezquina puja política por la dirección del mismo.

Por un lado, en la provincia de San Luis se convocó al “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, No binaries e Intersexuales” a realizarse en octubre, organizado por los partidos políticos de izquierda trotskista y organizaciones kirchneristas. Esta convocatoria evidencia la alianza peronista-queer ya representada en el gobierno y a la que la izquierda, lamentablemente, claudicó hace rato. Los negacionismos de género lograron, así, transformar lo que otrora fue un espacio de encuentro entre mujeres en un ámbito hostil a la defensa de la identidad femenina –y, por ende, hacia la de toda la humanidad–. Como si esto fuera poco, es un Encuentro que por primera vez será financiado por el Estado. Una vergonzosa pérdida de independencia.

Por otro lado, en noviembre y en la misma provincia, convoca la organización tradicional del “Encuentro Nacional de Mujeres” representada por el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Partido Justicialista. Una propuesta que, además de recibir el beneplácito de algunos gobernadores, apoya sin tapujos al gobierno nacional. Una demostración del vacío de ideas que connota esta ruptura es que el PCR manifestó que participará tanto en el Encuentro organizado por ellas mismas, como en aquel convocado en su contra (?!). Frente a este panorama, muchas mujeres –un poco desconcertadas– se ven hoy en la situación de tener que elegir entre uno y otro, sin demasiada claridad. ¿Por qué debemos someternos a sus riñas políticas? ¿Qué beneficios podría traer esta ruin disputa para el desarrollo de debates útiles sobre la libertad femenina, sobre cómo enfrentar la violencia patriarcal, sobre la libertad de elecciones afectivas y sexuales, sobre la lucha contra la discriminación de quienes eligen transicionar?

Por esto, las compañeras del Círculo de Amigas Feministas decidimos no participar en ninguno de los dos Encuentros. No estamos dispuestas a bailar la danza infame de quienes se baten por un (micro) espacio de poder negativo, e invitamos a las mujeres a no avalar  este juego hipócrita. Llamamos a denunciar la ruptura promovida por las organizadoras y a rechazar sus métodos y sus lógicas en pos de afirmar la independencia y la unión solidaria entre mujeres. El CAF seguirá comprometiéndose en promover el protagonismo femenino, la pacificación contra la violencia alimentada por la lógica bélica de la política, la unión junto a quienes luchan por la libertad de elección contra toda tutela patriarcal, junto aquellas mujeres y organizaciones más disponibles.

 

Coordinación del CAF